martes, 19 de marzo de 2013

La Justicia “Pret-a-Porter” de la Dra. Luisa Estela Morales.



La Constitución la entendemos claramente. A quien se nos hace moralmente difícil entender es a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela.

Cuando los magistrados decidieron como lo hicieron en las sentencias del 9 de enero y 8 de marzo de 2013, decretando el inicio del período presidencial aún sin la toma de posesión de Hugo Chávez y autorizando a Nicolás Maduro a mantenerse a la cabeza del gobierno luego de la muerte  “ab iuramentum” del Presidente reelecto, llamándole “Presidente Encargado” (en lugar de encargado de la Presidencia) y permitiéndole “reelegirse en ejercicio” para un cargo al cual nadie lo eligió, violando expresamente los artículos 229, 231 y 233 de la Constitución y 58 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales, ellos sentenciaron también su propio legado académico, legal y moral.

Por casualidades o ironías del destino quiso la falta de probidad dejar sentado en Jurisprudencia y como hecho histórico indiscutible el falso respeto que los revolucionarios tienen por la Constitución Nacional, la poca vocación a imponer el Estado de Derecho como regla fundamental para la vida institucional y la iniquidad de quienes viven bajo la convicción de que el fin justifica los medios, incluso pisoteando con su actuar el legado moral que mas allá de sus vidas naturales y sus haberes hereditarios pasarán a sus descendientes.

Quiso una vez mas la lengua convertirse en castigo del cuerpo cuando apenas sobrevenida la ausencia absoluta del Presidente, el primer acto constitucional de los herederos políticos e intelectuales de Hugo Chávez haya sido precisamente el de pisotear “El Legado Constitucional del Comandante” con una pírrica decisión y un actuar agavillado a decir de la propia Luisa Estela Morales cuando señaló en los Medios que las sentencias interpretativas son de obligatorio cumplimiento por el único hecho de ser dicta y no porque las mismas estén apegadas a la letra de la Constitución o al espíritu bolivariano de la revolución, en desprecio de la absoluta mayoría académica y jurídica que si no fuera por los efectos de estas decisiones estaría hablando anecdóticamente de ellas como cualquiera de las dictadas por otros magistrados tristemente célebres, corrompidos y confesos por su ausencia territorial.

Junto al ultraje constitucional e inapelable perpetrado por la Magistrada Ponente y materializado en el hecho jurisprudencial que instituyó a Nicolás Maduro “Presidente Encargado y reelegible” en lugar de “Vicepresidente encargado de la Presidencia”, lo cual operó como una suerte de Golpe de Estado Constitucional Temporal, el problema fundamental que resta atender es el de la falta de probidad de los miembros de la Sala Constitucional a la cabeza de la Dra. Luisa Estela Morales.

En el mundo jurisdiccional por el que debemos abogar todos, las decisiones judiciales no deberían servir de sustrato base para discutir si la decisión guste o no, juega a cuadro cerrado con una parcialidad. Para que una sentencia y su autor no sea cuestionada por un fundamento ímprobo, tal decisión debe estar incontrovertiblemente apegada a derecho y alejada de la posible vinculación afectiva del Juez con alguna de las partes.

La mejor explicación para la falta de probidad en la conducta jurisprudencial de la Sala debe ser la profunda confusión de los magistrados entre el cargo que ejercen y su incapacidad de desprenderse de sus prejuicios ideológicos que al plasmarlos en su función jurisprudencial enturbian la paz colectiva y las posibilidades de reencuentros entre los beligerantes y sus causas, de las cuales los jueces están llamados a abstraerse.

Los principios de la ética jurídica que aplican a un Juez y lo obligan a responder inexorablemente ante un mismo supuesto con una misma consecuencia sin importar sus simpatías por una de las partes no aplican al abogado que defiende los intereses de su cliente, quienes están llamados a hacer todo lo que les sea posible para abogar por su causa. La Dra. Luisa Estela Morales – lamentablemente para ella en especial - se aleja de su condición de magistrado independiente para actuar obviamente en pro de una parcialidad, sabiendo claramente que su posición jurisprudencial es inapelable, lo cual en lugar de ser un elemento de mesura de su parte la coloca en la misma posición del policía que gatillo alegre amedrenta, amenaza y tuerce la voluntad del colectivo que está llamado a proteger.

Terrible es el legado que deja la magistrado a la historia jurisprudencial del país y particularmente a los suyos, en especial si ellos aspiran seguir al decálogo de Couture y en ese camino se encuentran ante el penoso hecho de reconocer a su ancestro en el lado oscuro de la justicia.

Según la magistrado, el juramento presidencial no puede ser entendido como una mera formalidad carente de sustrato, pero también puede darse o no según convenga en la oportunidad que mas se adapte a las necesidades del líder de turno y aunque el juramento sea una formalidad solemne el Vicepresidente pudo asumir como “Presidente Encargado” ipso facto y sin juramento. ¿Entienden? Esto quiere decir que según la lógica jurídica de la Dra. Morales, si estuviésemos – como de hecho estamos - bajo el primer supuesto de ausencia absoluta del 233, o sea, antes de la toma de posesión y juramento, el Presidente de la Asamblea Nacional pasaría ipso facto a ser Presidente de la República y dejaría de ser Presidente de la Asamblea Nacional aunque no quiera, pudiendo participar en la inminente elección en ejercicio del cargo y del poder que la voluntad popular nunca aspiró darle ¿Será para eso precisamente que la magistrada Morales fue llamada a interpretar?.

Está difícil entender y aceptar la actuación moral de una Sala Constitucional que aplica la Constitución cuando conviene lanzársela a la cabeza del contrario, permite que se viole cuando interesa habilitar la arbitrariedad, bendice su modificación cuando el fin lo justifica y ahora interpreta para ganar puntos revolucionarios quien sabe con que fines. Esta manera de administrar “justicia pret-a-porter” mas temprano que tarde se encontrará en la trampa de sus propias contradicciones.

Y lo mas irónico de todo esto es que con toda la repulsión que le causa a los revolucionarios la IV República, su Constitución de 1961 y los hechos de abril de 2002, la Sala nombró “Presidente Encargado” – figura exclusiva de la Constitución de 1961 - a Nicolás Maduro, quien además se aprovechó de la ausencia de Chávez y de una aparente conjura cívico-militar-jurídica para llegar al poder que no le corresponde, temporalmente claro está, tal cual Pedro Carmona Estanga lo intentó en su oportunidad.

Seguiremos observando…

José Andrés Ponce
Democracia Integral
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miércoles, 6 de marzo de 2013

Efectos de la Ausencia Absoluta del Presidente Chávez – reelecto - “ab iuramentum”


El Presidente Hugo Chávez, reelecto el 7-O para un nuevo mandato constitucional a partir del 10 de enero de 2013, murió ab iuramentum” el 5 de marzo de 2013 a las 4:25 p.m., según lo anunció el Vicepresidente Nicolás Maduro y lo recogieron los medios de comunicación, hecho este que causó mucho dolor en todos sus simpatizantes y algunas preocupaciones en quienes pretendemos observar el hecho y las implicaciones de la falta absoluta desde una perspectiva jurídica y constitucional, exclusivamente.

Mas allá del pesar que embarga a la familia presidencial y sus seguidores, a quienes saludamos en su dolor, una de las consecuencias de la falta absoluta del Presidente de la República es la activación de la previsión constitucional establecida en el artículo 233 de la Constitución Nacional (el llamado a elecciones dentro de los próximos treinta días y la designación como presidente pro tempore del Presidente de la Asamblea Nacional o del Vicepresidente Ejecutivo según la oportunidad en que se produzca la falta absoluta, si antes o después de la toma de posesión e inicio del mandato).

Todo el mundo pareciera estar de acuerdo en que la previsión constitucional establece la celebración de elecciones presidenciales dentro de los treinta días siguientes al hecho generador de la ausencia absoluta, en este caso la muerte del Presidente. Lo que está por determinarse es la capacidad técnica y administrativa del Consejo Nacional Electoral para cumplir oportunamente con la previsión constitucional.

Ahora bien, ante las declaraciones ofrecidas por Elías Jaua y recogidas en la prensa nacional respecto a que será Nicolás Maduro quien se encargue de la Presidencia pro tempore, obra determinar si debe ser el Presidente de la Asamblea Nacional o el Vicepresidente Ejecutivo de la República quien se encargue hasta que se produzca el hecho electoral presidencial sustitutivo, visto que el Presidente – reelecto - nunca se juramentó ante la Asamblea Nacional ni alternativamente ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Al respecto, es bueno recordar que la sentencia interpretativa del artículo 231 de la Constitución Nacional, dictada por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de fecha 9 de enero de 2013 dejó sentado el precedente jurisprudencial interpretativo señalando que “La juramentación del Presidente reelecto puede ser efectuada en una oportunidad posterior al 10 de enero de 2013 ante el Tribunal Supremo de Justicia, de no poder realizarse dicho día ante la Asamblea Nacional, de conformidad con lo previsto en el artículo 231 de la Carta Magna. Dicho acto será fijado por el Tribunal Supremo de Justicia, una vez que exista constancia del cese de los motivos sobrevenidos que hayan impedido la juramentación.”

Sostuvo la Sala Constitucional que la juramentación de un Presidente – reelecto – que esté sometido a un impedimento para tomar el juramento constitucional del 231 el día 10 de enero del año de inicio de su mandato podría fijarse para una oportunidad posterior una vez cumplida la condición del cese de las razones que le impedían la toma del juramento en cuestión. Sin embargo, no aclaró la Sala Constitucional en aquella oportunidad que pasaría si como razón de la sobrevenida falta absoluta presidencial se hace evidente que el Juramento Constitucional previsto en el 231 no podrá efectuarlo materialmente el Presidente reelecto.

La respuesta se deduce claramente de la simple lectura del artículo 233 de la Constitución y de la propia interpretación de la Sala Constitucional.

El artículo 233 establece que en caso de la falta absoluta se produzca antes del inicio del período constitucional se encarga el Presidente de la Asamblea Nacional y solo una vez iniciado el período constitucional se encargaría el Vicepresidente Ejecutivo de la República.

La Sala Constitucional fijó en su sentencia del 9 de enero de 2013 que solamente para el caso de un Presidente reelecto se produciría la posibilidad inocua de un desfase cronológico entre el inicio del período constitucional y la juramentación presidencial cuando señaló que  “En atención al principio de continuidad de los Poderes Públicos y al de preservación de la voluntad popular, no es admisible que ante la existencia de un desfase cronológico entre el inicio del período constitucional y la juramentación de un Presidente reelecto, se considere (sin que el texto fundamental así lo paute) que el gobierno queda ipso facto inexistente.”

Así pues, el Tribunal Constitucional sometió el arranque y la existencia ipso facto de una nueva presidencia de Hugo Chávez, la voluntad popular y la continuidad administrativa, a una condición suspensiva al señalar que si bien tal continuidad operaría de facto a partir del 10 de enero por razón de ser Chávez un Presidente reelecto, ella estaría sometida a la condición suspensiva de la juramentación formal – y consecuente aceptación o no según la voluntad exclusiva del Presidente reelecto - ante el Tribunal Supremo de Justicia en una oportunidad posterior al inicio formal del mandato el 10 de enero.

Así pues, la formalidad de la juramentación presidencial que a la Sala Constitucional se le antojó inoficiosa en el caso de un Presidente reelecto tendría cierto grado de lógica siempre que el Presidente reelecto juramente – afirmativamente hay que agregar - en la primera oportunidad que se le presente, una vez cesada la causa que lo impedía. Pero el caso presente es que el Presidente reelecto murió sin haber sido juramentado y por ello la falta de certeza sobre el inicio de su siguiente mandato, que quedó en una suerte de limbo ya que nadie mas que él podría esgrimir con certeza su respuesta afirmativa al juramento posterior.

Con el hecho de la muerte del Presidente Chávez cesaron todas sus funciones y responsabilidades, pero además murió toda posibilidad de “jurar afirmativamente su nueva presidencia” conforme lo requiere la Constitución y lo ratificó la Sala Constitucional y con esta falta absoluta del Presidente reelecto y con la ausencia total de la juramentación constitucional se compromete el ejercicio de respeto de la voluntad popular y la continuidad administrativa, que por virtud de su fallecimiento se retrotrae al momento de su elección y proclamación, con todas las consecuencias jurídicas que ello implica.

Así pues, lo que parecía un mero formalismo para un Presidente reelecto se convierte en algo transcendente para un Presidente muerto. Solo un juramento eventual del Presidente reelecto pudo haber resuelto esta cuestión, lo cual lamentablemente para todos los venezolanos y la comunidad internacional no sucedió.

Como consecuencia de ello, la falta absoluta “ab iuramentum” del Presidente – reelecto – debe subsanarse solamente al encargarse el Presidente de la Asamblea Nacional hasta que se celebren elecciones presidenciales dentro de los próximos 30 días.

En caso de que se insista que el Vicepresidente Ejecutivo de la República pretenda encargarse de la presidencia hasta la elección del nuevo Presidente, debe recordarse la previsión constitucional establecida en el Artículo 25 del texto constitucional que comprometería la legalidad y constitucionalidad de sus actos cuando señala que “Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es nulo, y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores.”

Veremos…

José Andrés Ponce
Democracia Integral
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jueves, 28 de febrero de 2013

Preguntémosle sobre Chávez al Tío Simón


Tratando de encontrar una manera de explicar a unos jóvenes sobre lo que está pasando en nuestro país, accidentalmente recurrí al muy querido y extrañado Tío Simón. Lo que sigue es un ejercicio libre e imaginario de como creo que hubiera sido un diálogo entre el Tío Simón y Chusmita, para dar respuesta a la inquietante situación nacional. Agregándole la música tradicional, la cosa iría mas o menos así:

I

Escúcheme tío Simón, responda sinceramente
Usted que conoce a Chávez ¿Dónde esta mi Presiden….te?

Esa pregunta Chusmita no es fácil de responder
Muy pocos los que lo han visto, todos lo quieren ver

El presidente salió, de Caracas rapidito
A Cuba fue y se operó, de algo nada bonito

Allá los médicos dieron, un parte poco optimista
La cosa se puso fea y está vivo´e bromita

Pero eso él ya lo sabía, me refiero a su futuro
Por eso vino a Caracas, pidió votar por Maduro

Entonces se volvió a ir, para atender la cuestión
Maduro rodilla en tierra, a la juramentación

El hombre está delicado, saber como está no es fácil
Hay muchos muy preocupados, ¡Cuidándose de Diosda…do!

II

Entiéndame Tío Simón, pero eso no es suficiente
Acláreme de una vez si tenemos Presiden….te

Esa pregunta Chusmita, tampoco sé responder
Presidente electo tenemos, que jure es lo que hay que ver

La asamblea le esperaba, para un Diez en la mañana
La corte lo autorizó ausentarse, hasta que le de gana

A todas estas Villegas, Ministro de Información
Informa sin parte en cadenas, a todita la nación

Le quitaron las visitas, solo a Castro quiere ver
Ni a Evo ni a Cristinita, mucho menos la Ruseff

Y todos los familiares, que siempre hay que respetar
Espero que ellos entiendan, ¡que hay un país que goberna...ar!

III

Óigame Tío Simón, no se vaya por las ramas
¿Dónde esta mi Presi? ¿Por qué no me dice na….da?

Chusmita no se impaciente, un poquito le voy contando
Sobre la salud del presi, la historia se va aclarando

Aquí pasaron los días, como si nada pasaba
Y al paciente lo trajeron, temprano en la madrugada

Unos dicen que a Fuerte Tiuna, otros que al Militar
Caravanas se vio ninguna, nadie quiere chistar

La cosa no está nada fácil, ya dice la oposición
Insisten que no hay gobierno, ni gente con buena intención

Otros con mucha astucia, lanzaron devaluación
Chillaron en China y Rusia, ya empezó la pelazón

Algunos que se aprovechan, de la crisis cambiaria
Gritan “Amo a mi presidente” ¡y no para de hablar con ra….bia!

IV

Discúlpeme Tío Simón, pero eso no es una respuesta
¿A quien podré preguntar?, mire en verdad me inquie…ta

A Diosdado no le pregunte, no quiere hablar de futuro
Calladito aceptó, que si no es Chávez es Maduro

La Corte como Pilato, se lavó las manos sin mas
La cosa va para rato, aquí otro es el mandamás

Los Castro dicen que saben, y mandan mas que un dinamo
A Juana y Juan Bimba quieren, le obedezcan cual amo

Los militares de aquí si saben, y podrían decirnos algo
Si mas preguntas hiciera, seguro que al exilio salgo

Las cosas no son graciosas, ni las noticias bonitas
Respuesta ya yo no tengo, ni pa´mi ni pa´ti Chusmi…ta!

V

Ayúdeme Tío Simón, que quiero quedar bien claro
Entonces ¿Quién es responsable, de esto que está tan ra…ro?

La lista es larga Chusmita, y difícil comentar
Para mí culpa ya tienen, los que no saben votar

Los que venden su conciencia, los que no quieren hablar
La dirigencia corrupta, la justicia que es parcial

Los empresarios malandros, que solo el mercado guía
La revolución barata, con su falsa ideología

La fiscala complaciente, con toda la corrupción
La Misión inconsistente, que separa a la nación

Son muchos los que me faltan, y habrá que ser muy duro
Pero ahorita los mas responsables son Diosdado y Maduro

Y no es porque sea bonito, ni porque me caiga en gracia
Responsabilizo mas a Maduro, por la sana democracia

Porque le digo una cosa, Chusmita yo se lo juro
Si alguien será responsable ¡Ese será Madu…ro!

Graaacias tío!!!

José Andrés Ponce
Democracia Integral
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miércoles, 20 de febrero de 2013

“Elección Histórica”, y no precisamente las municipales son las que están en puertas…



El 7-O los venezolanos fuimos testigos de una serie de hechos que sin dudas impactarán nuestra manera de ser y vivir colectivo y que por los acontecimientos recientes se antojan inconclusos. La posibilidad de entonces era binaria – Capriles o Chávez – pero el alcance de esos comicios a dos tiempos es mucho mas complejo que esa realidad alternativa.

En primer lugar, 7-O marcó la primera elección que en democracia Acción Democrática no fue factor de influencia y, mas allá de nuestras simpatías ideológicas con la democracia social, el fin del “Partido del Pueblo” y su promesa por “pan, tierra y trabajo” como lo conocimos.

En segundo lugar, tuvimos la conformación de dos propuestas significativamente diferentes, alternativas, que se oponen dialécticamente entre sí y que proponen dos formas de asumir el devenir colectivo de nuestra sociedad. Eso es bueno solo si nuestros líderes aprenden alguna vez a sintetizar en su acción política la mejor acción posible, sin ataduras ni obediencias al caudillo de turno que de o quite según su voluntad, sometiendo la libertad y el progreso colectivos a la suya.

Una, la propuesta unitaria desarrollada alrededor de la MUD y abanderada por Henrique Capriles, forjada a través del dolor y el sufrimiento causado por el fracaso del ejercicio democrático al estilo puntofijista, que en un último y desesperado grito clamó por un cambio que resonó en un eco aturdidor que por 14 años solo ha probado lo equivocado que están quienes consideran que el militarismo radical mezclado con el socialismo extremo son una opción posible para la vida en paz y sosiego, Unidad que además ha sido templada por los errores de sectores radicales, inexpertos y/u oportunistas que manipularon la opinión y los deseos de las mayorías para su beneficio propio y que finalmente fue coronada mediante elecciones primarias que ratificaron que las mayorías, cuando se le ofrecen opciones de verdad, siempre saben elegir.

La otra, una propuesta autocrática y caudillista que encarnada en Hugo Chávez, o lo que quedó de él luego de que aquel idealista y revolucionario bolivariano fuera tamizado por la estupidez comunista allende los mares de la felicidad que nadie quiere navegar, reedita con su actuar político reciente la versión del siglo XXI de los episodios mas negros de la historia contemporánea venezolana que no quisiéramos acordarnos, pero que con gran habilidad de aprovechamiento populista y mercenario ha comprado conciencias y vendido sueños de esperanza de un mejor vivir a través de la rebatiña amiguera de las prebendas del poder y la entrega de migajas a tontos útiles y excluidos en la IV y en esta V, que se agotó en el discurso demagógico y se desmoronó en la ejecución mediocre, pero que cabalga sobre el miedo de volver al pasado o de perder la esperanza de un mejor vivir.

Un proceso indudablemente emocionante y un resultado difícil de predecir, aunque haya sido bien leído por unos y matizado por otros medidores de opinión que por ambición personalista y carencia de conciencia fueron capaces de vender su oficio y su profesionalismo al mejor postor, pero que luce determinado por la voluntad de los indecisos y los NI-NI´s que aparentemente actuaron como una suerte de fiel de la balanza a última hora y cuya decisión nadie se atrevía anticipar porque se tomaría justo el domingo electoral, en la cola del centro de votación, o frente a la máquina, justo allí donde “el llegadero” nos confronta con nuestra conciencia.

Hoy sabemos que el 7-O fue otra construcción malabarista e histriónica de quien se vale de todo, incluso timar a su conciencia revolucionaria, con tal de perpetuarse en el poder, por encima y en desmedro de una voluntad popular que hubiese votado diferente si le hubieran presentado la verdadera realidad que se descubrió el 8 de diciembre. No hay ninguna duda que el esfuerzo heroíco y titánico de Chávez por perpetuarse en el poder a costa de todo, incluyendo la estabilidad económica y hasta su propia vida no tiene límites.

Ahora, con el supuesto regreso del Comandante a su realidad, un escenario electoral – y no Municipal por cierto – pareciera irse conformando como la segunda vuelta de una primera a la que faltó el candidato natural de la revolución. Lamentablemente para Chávez y Venezuela, la decisión del Comandante fue lanzarse a una reelección a plena conciencia de que un delfín solo acabaría perdiendo, pero a igual conciencia del inmenso riesgo de su vida misma y la realidad inexorable de su condición médica, le pone la cosa muy difícil al caudillo revolucionario.

Los escenarios electorales de esta segunda vuelta presidencial son por lo menos tres, determinados por el secretismo con que vienen manejando las cosas. Chávez se recupera y retoma el poder para encontrarse inexorablemente con su destino de paciente en condición terminal; Chávez renuncia para utilizar un último aliento para imponer su delfín; Chávez queda totalmente ausente de la contienda por las razones que a todos ocupan y muchos preocupan. En todo caso queda por ver si el amor revolucionario es algo que se hereda y no se gana.

Del otro lado, pareciera que la MUD espera en la bajadita, Capriles mediante, con la paciencia del que sabe que los procesos y las instituciones son mas importantes que los hombres que las encarnan. Pero tampoco la tiene tan fácil el joven gobernador para ocupar – finalmente - el tiempo presidencial que parecía corresponderle desde el 7-O. A Capriles le queda por demostrar su capacidad para orquestar con el desempleado y atractivo ex-gobernador del Zulia, negociar con la AD depauperada y obligada a reinventarse a sazón de los tiempos, incorporar y suavizar a los radicales a quienes las primarias marcaron con la instrucción de moderarse, pero sobretodo capitalizar de los rojos el descontento que las torpezas revolucionarias están causando, agotados por el inmenso gasto y despilfarro que significó el esfuerzo pírrico de reelegir al Comandante, quien como cualquier caudillo tradicional venezolano, su ambición personalista pareciera haber traído un pobre final para sí mismo y acabar como “otro mas” de nuestra historia que pasó sin dejar progreso ni una verdadera huella en la opción de desarrollo al colectivo que dirigió.

Hay un camino!!!, me queda claro, pero mas allá de las consignas y los eslóganes, el camino es la Democracia.

José Andrés Ponce
Democracia Integral
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