martes, 11 de marzo de 2014

Diálogo de Sordos


La reciente convocatoria a Palacio en el marco del llamado presidencial a una Conferencia de Paz me recordó mucho el almuerzo dominguero de “Las Tías Cuatricentenarias” de mi esposa, quienes sentadas en la Sala luego del suculento festín preparado por ellas mismas realizaban su ritual semanal de comentar la realidad nacional percibida a través de sus ojos cansados o de la línea editorial de las ediciones dominicales de entonces como si no fuera cosa de ellas.

La dinámica predecible y repetitiva de Luisa, Laura, Isabel y Elia era muy similar a la que vimos en la Conferencia de Paz entre Alcaldes, Gobernadores, Empresarios, Periodistas, Actores y demás auto-designados representantes del pueblo. Como representantes de la familia, sentadas en su puesto fijo en las poltronas del gran salón, iban y tomaban el cuerpo preferido de la edición dominical y comenzaban un diálogo simultáneo que era una mezcla de las noticias del cuerpo en mano, lo bueno y lo malo de la sazón del día, recuerdos de niñas, jóvenes y adultas mezclados con una dosis de nostalgia por su análisis de la realidad de esa semana plasmada en los diarios, aunque el verdadero fondo del asunto fuera dejar que la sazón se asentara en el cuerpo y la velada fuera de solaz relajación.

Asimismo, vimos en Miraflores a una supuesta representación de la sociedad civil, invitada quien sabe como y porque, tomar su turno en el podio para hablarnos de su historia y los intereses que pretendían representar en la conferencia, comentar la realidad como si no fuera cosa suya ni tuvieran nada que ver con ella y proponer lo que de acuerdo a su visión e intereses es lo que debe ser la realidad colectiva nacional, en la esperanza de calmar los ánimos en la calle y de lograr bajar el calor de las consignas que auguran tiempos difíciles otrora superados y que no queremos volver a vivir jamás.

Era fascinante y delicioso ver a las tías hablar a la vez; parecía que se escuchaban y hasta contestaban y siempre quedaba encantado al ver como vinculaban sus historias con los acontecimientos del Cuerpo que les tocó ese domingo. Aunque sabíamos que siempre hablarían de lo mismo, cada semana escuchábamos una versión adaptada al hecho noticioso de cómo Luisa recordaba al benemérito trucando carreras en el Hipodromo de El Paraíso para complacer a la hija de su compadre; o de cómo Elia rechazó la promesa nupcial de un futuro expresidente para entregarse al “esposo” y vivir en Italia hasta que una viudez de bonanza la hizo parecer la tía mas atractiva de las cuatro; o de cómo Isabel y Laura sortearon historias de amor y dolor para reconciliarse con su soltería y luego de carcajadas y una que otra lagrimita el salón se llenaba de los ronquidos presidenciales de Laura quien con la prensa en el pecho y un gesto amable al techo indicaba que la jornada había terminado, aunque solo hasta el domingo siguiente.

Llamar a una Conferencia de Paz cuyo único fin es calmar la calle, solicitar la presencia de una representación cómoda, acomodaticia o sin alternativa a la sazón del régimen para ejecutar un diálogo de sordos y supuestamente poner sobre la mesa lo que ya es un hecho notorio y comunicacional como si fuera un parte de novedades de quienes se hacen los sordos como viejas de salón, sencillamente, fue un espectáculo mas de esos que la revolución nos tiene acostumbrados cuando se le enreda el papagallo y sacan el disfraz del diálogo y la reconciliación.

Nadie que viva en Venezuela necesita una Conferencia de eruditos para explicarnos los males que nos afectan. A menos que usted sea uno de esos privilegiados que vive en una realidad trucada y virtual que el poder político y hegemónico de una logia militar ha disfrazado de revolución popular, la inseguridad, el desempleo, el desabastecimiento, la crisis de salud, educación, infraestructura, la corrupción y la desinstitucionalización de la república son hechos que acechan nuestra paz y que han devenido en las acciones de desesperación a gritos de estudiantes que con tan poco tino ha manejado el régimen.

Nadie tiene que sentarse en una Mesa Técnica o de Dialogo para discursear con los causantes de este drama que vivimos en revolución sobre los orígenes de la crisis, que no es otra distinta que la terca implementación de un modelo ideológico fracasado, ejecutado por funcionarios torpes y corruptos, manipulado a través de consignas de amor mesiánico de un héroe redentor que se murió en el intento y que a pesar de intentar mantener la llama viva de la revolución sus nefastos efectos se nos vienen encima como avalancha terca que responde a leyes naturales por encima de las consignas y patrañas o de la creatividad de algunos para planchar la arruga.

Aquí no hay diálogo ni habrá dialogo sincero hasta que los revolucionarios no reconozcan que los males que nos aquejan hoy son producto de su propio y estrepitoso fracaso. A los socialistas del siglo XXI como a los comunistas del siglo XX se les hace muy incómodo soltar prenda, aunque después tengamos que oír lamentos al estilo del trovador Silvio Rodríguez reconociendo que hace mucho tiempo se debió dejar atrás la insensatez de querer lograr resultados distintos haciendo lo mismo.

El diálogo que todos aspiramos no podrá darse sin eliminar las cortinas de humo creadas por bombas lacrimógenas o por ofertas financieras decadentes de limosnas lisonjeras que intentan comprar conciencias pero solo ocultan o pretenden ocultar la realidad económica y la corrupción subyacente que a tantos pocos ricos ha hecho la revolución; mucho menos con denuncias de conspiraciones globales e internacionales como subterfugio para evitar reconocer las propias torpezas como gobernantes de turno.

Menos aún será posible el diálogo cuando ciñen la daga al cuello del contrario a la vista de sus hijos y apretando tanto que se escapa un hilillo de sangre mezclado por el sudor del esfuerzo inútil y las lágrimas de quienes lamentan la partida temporal o definitiva, pero involuntaria, del amigo, hermano, familiar de una tierra que es por derecho de todos y para todos.

Invitar a una Conferencia de Paz para dialogar sin claudicar (Aristóbulo dixit) y enmarcada en el confín hegemónico, sectario y excluyente de un Plan de la Patria con ínfulas de ley por el capricho de quien maneja el poder de la representación de la mitad de un país con ánimos absolutistas, gruñones, amenazantes y en desprecio del Estado de Derecho es tan falaz como creer que alguna vez las viejitas del recuerdo se entendieron veramente.

Democracia Integral
http://www.democraciaintegral.blogspot.com
democraciatuya@gmail.com



jueves, 9 de enero de 2014

¿Será posible un Feliz Año 2014?


La felicidad es un estado humano producto de la valoración individual y subjetiva de eventos que percibimos como positivos sin razón o lógica necesarias, que responde a estímulos gratos y placenteros y que a veces implica un alto grado de irracionalidad cuando nos sentimos felices sin razón aparente o peor aún, desconociendo la realidad subyacente del evento causante de la felicidad.

Pues así estábamos una buena parte del país hace unos días, ¡felices!, descorchando nuestro mejor espumante, quemando la pólvora mas sonora que el saldo bancario nos permitió adquirir, raspando el cupo que nos permitió llegar lejos, compartiendo nuestra felicidad instantáneamente por las redes sociales, algunos hasta mostrando gráficamente su fórmula de éxito económico instantáneo en destinos muy exclusivos sin entrar en detalle de los ingredientes que la fórmula implica, manifestando nuestra locura e irracionalidad vistiendo tradiciones amarillas, atorando el guargüero con arvejas, uvas y demás golosinas alegóricas, marchando con maletas bajo fuegos artificiales y globos aerostáticos creyendo y pidiendo salir de aquí aunque sea por unos días, ignorando por completo la realidad en que vivimos y que encima creemos que superaremos sin hacer nada al respecto.

Con el consabido agradecimiento por estar vivos, hecho literalmente por aquellos que sobrevivieron el asalto a mano armada, o libres por los que sufrieron de un secuestro exprés, o con el “a fin de cuentas solo fue una pérdida material” de quienes fueron víctimas inexorables de la inseguridad, celebramos no obstante el fracaso de las políticas de seguridad del régimen que dejó 24 mil víctimas mortales y familias quebradas por vidas truncas extemporáneamente y que no podrán ser compartidas jamás.

Compartimos el menú tradicional, gourmet o especial, sin celebrar ni revelar los secretos culinarios sino maravillados por la suerte que tuvimos al encontrar los ingredientes que compramos racionados a dos por cabeza sin preguntarnos el porqué del precio aumentado en 80% ni la razón del racionamiento, que no es otra que el producto de la incompetencia de un régimen que aspira controlar nuestras vidas y nuestros medios para procurarnos un destino decente porque la idiotez y la ideología los consume.

Deseamos la recuperación a nuestros familiares y amigos en la adversidad de la enfermedad sin siquiera percatarnos que la condición de muchos empeorará en el 2014 por falta de atención médica, recursos terapéuticos o biodisponibilidad de medicamentos porque el régimen se empeña en limitar el acceso a las divisas para importarlos o fabricarlos, imponer una política de salud obviamente fracasada y ejecutada por una dirigencia sin el talento o la competencia suficiente para asumir los retos de la salud pública donde solo se construyen medias fachadas hospitalarias para alimentar la esperanza de los pobres que no tienen los medios para acceder a una salud privada que colapsa y se desborda haciendo malabarismos para evitar hacer inversiones expropiables sin disminuir calidad o cantidad, lo cual simplemente no sucede pero no queremos reconocer.

Celebramos sordamente como quien no quiere reconocer que la inflación prometida de 15% terminó en 56% - y el ministro sigue en su cargo – y que el bolívar que nunca se debilitaría se devaluó oficialmente 262% al pasar de 4,30 a 11,30 – Ramirez dixit – e informalmente por múltiplos que el propio Nicolás Maduro y Nelson Merentes reconocen existe en factores de 5 veces mas pero reditúa ganancias estrambóticas para los llamados cadivisas, sicadistas y sus contactos de adentro que convirtieron en ruleta rusa la política monetaria nacional, como si acaso está pirámide financiera no fuese a encontrar fin.

Gastamos sin control el desfalco orquestado por la impresión de dinero inorgánico comprando sin saber lo que compramos y pagando sin saber lo que pagamos por productos que ni siquiera necesitamos, respondiendo en comparsa a una campaña para elegir concejales que ni siquiera conocemos y mucho menos sus programas (a menos que usted sea de los raros ciudadanos que puede repetir sin ayuda el nombre de sus alcaldes y concejales – todos - sin que pele por la chuleta madurita o unitaria), pero lo cierto es que drenamos nuestros ahorros para protegernos de una inflación fuera de control y producida por políticas destructivas del capital, el trabajo y el ahorro, comprando bienes y productos que probablemente encontrarán mejor destino en el contrabando de extracción o serán objeto de vencimiento inútil, obsolescencia, desuso o de los desajustes satanizados de voltajes que evidencian la torpeza de un régimen que destruye valor y capital y con ello años de historia de trabajo y empleos por el solo capricho de responder a quienes usan a Venezuela como conejo de experimentos que ya se probaron fallidos.

Algunos perdimos el sueño de la angustia de ver lo difícil que es llamar a la sensatez a quienes tienen la responsabilidad de dirigir los destinos de los venezolanos o a quienes se apegan a un libreto mediocre y fracasado de prácticas que solo destruyen valor, capital, trabajo y hasta la iniciativa individual, ejecutadas por un Estado depredador y voraz que acaba con todo para creerse necesario y una sociedad de cómplices que le hacen cuadro cerrado bajo la mesa aunque vociferan lo contrario.

Despedimos al 2013 con la alegría de quien ve terminarse el peor año que haya conocido la Venezuela bolivariana de esta y cualquier república, en la cual vimos como un gobierno errático destruyó todo lo malo que quedaba porque lo bueno se encargaron de destruirlo a sazón de alabanzas al líder supremo, pero con la angustia de recibir un 2014 que se anuncia menos feliz aún al oír el mismo discurso torpe y absurdo de una dirigencia tozuda, malhablada y que rebelde a la realidad de su torpeza aborda los problemas como los locos de Einsten, haciendo lo  mismo pretendiendo resultados distintos. Y eso, sencillamente, ni con rodilla en tierra ni mano en pecho invocando al comandante, ni con promesas de amor vacío por la cháchara revolucionaria, pasará.

La esperanza que nunca se pierde radica en que 2014 – el primero que no es electoral desde que empezó este proceso - sea el año del despertar de la conciencia colectiva y que a pesar de los vientos agoreros tengamos fe en que los venezolanos lleguemos a la convicción de enrumbarnos por el camino de la concordia y la reconciliación, la sensatez, la producción, el trabajo y la educación y nos dediquemos a que las campanas de 2015 anuncien un año feliz, de verdad. Eso deseo.

Democracia Integral
http://www.democraciaintegral.blogspot.com
democraciatuya@gmail.com


sábado, 7 de septiembre de 2013

Cinismo Ignorante


Si la oposición venezolana y su “brazo armado” de la MUD están detrás de conspiraciones que comprometen la industria petrolera y el suministro eléctrico y junto al Imperio conspiran contra la seguridad alimentaria, la paz laboral, la tranquilidad en los recintos penitenciarios, el funcionamiento ordenado de los hospitales, la estabilidad económica y monetaria, entre otros, lo que tenemos que preguntarnos son dos cosas: Primero: ¿Por qué tanta capacidad y no terminan de sacar del poder a este gobierno? Y Segundo: ¿Por qué utilizan toda esa capacidad para generar zozobra en lugar de alzarse con el poder? Absurdo ¿No?

Cínicamente y con un desparpajo insuperable, personeros y estandartes de la revolución han desarrollado a la letra la habilidad de copiar al “Líder Supremo” en su capacidad de crear historias fantásticas a partir de cada una de sus incapacidades, achacarla a la ya lejana IV y endosarle al Imperio todos los males que en realidad ellos mismos y su propia incompetencia nos causan a todos.

A la partida del “Líder Supremo” a su encuentro con El Propio, los herederos de Chávez nos han lanzado perlas como que el problema no es la generación eléctrica sino el exceso de consumo, que no es que haya desabastecimiento sino que los venezolanos ahora comemos demasiado, que no hay un problema de robo de divisas sino que hay una conspiración de empresarios especuladores, que no es que no haya cemento sino que las obras de la revolución lo consumen y así cada problema que crean y vivimos a diario lo reclaman como logro de la revolución y lo enrostran en una misión para ocultar hechos, repartir la piñata y abstenerse de rendir cuentas públicas de una gestión fracasada y de una revolución fallida.

Lo grave de todo esto, además de la evidente destrucción que han causado en 15 años y dramáticamente acelerada en el 2013, es que no haya luces de sensatez en la revolución a quien uno le atribuya y apele a su capacidad para reflexionar sobre la indolencia e incapacidad de estos sujetos para hacer avanzar y progresar a los venezolanos, que hemos caído en una barrena inevitable hacia el colapso.

Hasta ministros de lujo como la Dra. Isabel Iturria caen en la tentación de apelar a la insensatez y el desparpajo como método de discurso cuando se vio entrampada recientemente al declarar el pasado 28 de mayo que “… es "normal" que algunos medicamentos superen su fecha de vencimiento sin ser distribuidos”. O el mismísimo Merentes cuando en su reciente entrevista con José Vicente Rangel el pasado 1ro de septiembre reconoció que el fracaso de esta revolución se evidencia en su ejecutar económico, cuando ÉL es el principal causante de esta debacle y no muestra el menor signo de remordimiento renunciante.

¿Será que quienes gobiernan no tienen vergüenza o es que en realidad son ignorantes de lo que les pasa frente a sus narices y se hacen presas dóciles de los depredadores del país?

Toca el turno al ministro Chacón, que a decir verdad le lanzaron una papa caliente que se hizo dramáticamente evidente desde que el inefable ministro aquel ordenara la oscurana racionada de los barrios que lo hizo mas breve que la presidencia aquella y que su ignorancia la reconoció hasta el mismo Chávez al son de los cuentos del niño, la niña, las iguanas y los rabipelaos, pero que ni Alí Rodríguez ni el propio hermano del Comandante pudieron manejar. Chacón anuncia con una arrogancia brutal e insostenible que resolvería el problema eléctrico en 100 días o pondría su cargo a la orden, ninguna de las cuales sucedieron – como es costumbre – pero entrega en poco mas de 100 días un descalabro nacional del sistema de electrificación mientras busca a los lados a cualquier opositor para echarle el muerto del apagón nacional encima.

¿Qué son 4 horas de pérdidas económicas en un país paralizado para quienes la desaparición de 26 mil millones de dólares no vale siquiera una pregunta? ¿Qué importa que Venezuela deje de producir cientos de millones de horas hombre cada vez que se genera un apagón de desidia si para la revolución el tiempo y la vida de los venezolanos puede malgastarse en colas absurdas, peajes innecesarios y gestiones ramplonas que acaban con la dignidad del ser humano cuando logra un rollo que le permita defecar con dignidad, o una limosna misionera que se disuelve en la inflación mientras los jerarcas muestran signos externos de la riqueza fortuita e injustificable que se amasa destruyendo la dignidad nacional?

La indolencia gubernamental para reconocer que su ejecutoria es la causante de todos los males que nos aquejan ha invadido a todos los ámbitos de la vida nacional; el intento de criminalizar la disidencia y la protesta y el derroche de recursos para crear historias fantásticas y escándalos de utilería con el solo objetivo de ocultar sus errores ya no funciona.

El país entero se quedó sin luz y la responsabilidad es de Chacón. No fue un simple apagoncito como dicen por allí, ni es algo que la oposición celebre al señalarlo. El país no tiene divisas y no es porque hayan unos viajeros que inventan viajes de estudio, sino que se cogieron 26 mil millones de dólares frente a las narices de Merentes, Giordani y la Fiscala y no hay respuestas concretas muy probablemente por los perfiles impublicables de los beneficiarios. No es que sea normal que las medicinas se vencen y hay que destruirlas, sino que la salud pública se ha convertido en una ruleta rusa al frente de la Dra. Iturria. Lo mismo está sucediendo con la seguridad vial, personal, jurídica, penitenciaria, alimentaria, laboral y hasta educacional. En todos esos frentes tenemos a una cabeza, un ministro, cuya primera respuesta a su pobre ejecutoria es llamar a los Servicios de Inteligencia para que le hagan un montaje a sobretiempo y una cobertura de cortina de humo que sea coreada luego en la Asamblea Nacional al son de “tener patria”.

En menos de un año, Maduro y sus coherederos han hecho que hasta el quinquenio de Lusinchi parezca poca cosa. Como entonces, los que hoy aspiran ser constructores de la patria, en realidad lo que están es depredando y destruyendo al país. Como entonces, los que nos dirigen hacia el mar de la felicidad nos envuelven en una historia que solo alimenta el descontento que angustiadamente anticipamos en la reacción social natural, que el que no se haya dado no implica que no se esté fraguando mas allá de las intenciones y morbosidades que le endilguen a los que no estamos de acuerdo con lo que sucede.

Antes de repetir la historia a la que lucimos condenados por la indolencia oficial, llamo a la reflexión seria y serena de quienes nos arrastran a todos por este despeñadero. Es hora de tener un dirigente maduro de verdad que responda a las necesidades del colectivo y ponga a un lado la ideología suicida. Se necesita votar, pero también que los protagonistas reencuentren la dignidad perdida y el sentido de colectivo que alguna vez los llevó a pensar en convertirse en servidores públicos.

Ya nadie se acuerda del circo de Snowden, las mariqueras de Pedro Carreño, ni siquiera del show del Magnicidio, menos cuando no se tiene luz, se pierde la salud o arriesga la vida, se atrasa el progreso, felicidad y bienestar y el de sus hijos, o como recientemente me tocó ver, se devuelve la mitad del pan que se compró porque no se tuvo como pagarlo al nuevo precio regulado.

Democracia Integral
http://www.democraciaintegral.blogspot.com
democraciatuya@gmail.com

jueves, 5 de septiembre de 2013

Magnicidio sin magnate es como novela sin galán.


Los revolucionarios se están acostumbrando a hablar de magnicidios como quien comenta frenéticamente el último capítulo de la novela popular de turno con la pasión de quien asume como reales a unos personajes fantásticos y extravagantes que actúan según la mente del autor y de acuerdo a la pericia del director, cual comentarista de un combate entre Basil Battah y el Dragón Chino (para los que recuerden, y para los que no, que averigüen).

El hecho cierto de la denuncia del Ministro del Interior de que apresaron a un par de jóvenes colombianos hospedados en un hotel de la Panamericana con unas fotos de Maduro y Cabello y supuestamente unas armas con unas miras láser que mas allá del parte oficial nadie ha visto en realidad y uno tiende a pensar que nunca veremos, se desvirtúa a si mismo por lo extravagante de la investigación y lo exagerado de la publicidad dada a la misma.

Uno quisiera creer en la buena fe del Ministro y de su actuar en la protección de las personalidades de la vida nacional amenazadas en su seguridad personal, pero es que la lógica del planteamiento nubla nuestro deseo y hace borrosa nuestra capacidad de apreciar la gravedad de lo que en realidad parece una charada enloquecida montada para distraer o animar la gradería electora mientras le llenan la cabeza y los cabellos de angustia y temor a los presuntos magnates objetivo de esta suerte de conspiración continuada y heredada que solo anima a los televidentes ingenuos que siguen el culebrón como si fuera realidad.

Meter a todos los “enemigos de la revolución” en un mismo “saco de gatos” conspiradores que coluden para contratan unos sicarios pueriles que se hospedan en hoteles de tercera, necesitan fotos de semejantes objetivos y usan armamento obsoleto nos parece un ejercicio de flojera mental bárbara.

Mas aún cuando el mundo es testigo de la sofisticación con que los Estados Unidos realizan sus operaciones de inteligencia e intervención para deshacerse de sus enemigos con mecanismos de espionaje que nadie detecta, incursiones de grupos comando que nadie detiene, vehículos a control remoto para operaciones militares quirúrgicas, promoviendo el caos callejero, levantamientos civiles o guerras que son mucho mas rentables y redituables para sus intereses que perseguir a muerte a unos dirigentes cuyas ejecutorias ciertamente destrozan a Venezuela pero no representan amenaza regional alguna.

¿O será que la conspiración existe y los conspiradores son otros?

Nadie duda que el Departamento de Estado tenga la plata, inteligencia, recursos y habilidad para financiar y ejecutar una operación como la denunciada con altas probabilidades de éxito, lo que no queda claro es ¿POR QUÉ? ¿Qué interés hay en cortarle la cabeza y los cabellos a un cliente que todo lo importa, utiliza el sistema financiero americano para esconder sus ganancias revolucionarias y le suministra energía mientras le compra gasolina en una región en paz y que no molesta, cuando hay tantos problemas que realmente preocupan y afectan sus intereses?

Está claro que el narcotráfico es una endemia global con la fuerza para ejecutar semejante amenaza, pero ¿Por qué acabar con un territorio frágil, manso y hasta indolente en cuanto a la lucha anti-drogas, donde tirios y troyanos se confunden en un solo complot para maximizar las ganancias y solo se delatan cuando no pueden ponerse de acuerdo?

Está claro que la oposición anda con una “arrechera” constante por las tropelías de un régimen que con un cuestionado 50% de votos usurpan la soberanía popular, se nombran dioses amados y favorecidos por el colectivo y actúan a espaldas de la ley pisoteando el Estado de Derecho para solo hilar la constante de abusos que muy pronto servirá de fundamento a los juicios imprescriptibles conforme los preceptos constitucionales e internacionales, pero ¿Dónde está la prueba irrefutable de que ellos, juntos a Uribe, Micheletti, Posada y Otto Reich tienen un proyecto común en tal sentido, o siquiera los recursos para ejecutarlo?

La Inteligencia es cosa seria, pero aquí parece que no.

En condiciones normales, cualquier servicio de inteligencia que tuviera la información como la hecha pública por el Ministro Rodríguez Torres la hubiera mantenido secreta hasta tener “información seria y creíble” que permitiese allanar cualquier intentona que no negamos es posible en un país donde su gobierno ha destruido sistemáticamente el Estado de Derecho y solo gana opositores y enemigos cada vez que toma una decisión.

Para ejecutar un magnicidio exitoso – la historia es testigo – se necesita conjurar una voluntad e intención claras con recursos disponibles y destrezas especiales que no son comunes ni se encuentran a la vuelta de la esquina; pero sobretodo, se necesita tener un magnate que sea un digno objetivo del magnicidio en cuestión. Y si de algo estamos claros todos los venezolanos es de que Maduro no es Chávez, mucho menos Betancourt, ni representa amenaza alguna a los posibles magnicidas de la telenovela que nos contaron para justificar tal barbaridad.

Maduro y Cabello deberían ver pa´dentro y hurgar un poco sus trincheras para ver de donde vienen los verdaderos sonares de tambores. Cualquier hombre que maneja poder sabe que los mas interesados en “sembrarles angustia y desasosiego” son los servicios de protección que ellos contratan, porque de eso mismo viven y para nadie es un secreto que aquí esos son los hermanos cubanos y sus conchupantes que todo el mundo conoce.

Los revolucionarios venezolanos deberían dejar las cursilerías novelescas a los escritores del ramo y compararse con sus pares regionales para tomar dimensión de la auto-conspiración magnicida que su ineptitud corrupta abriga y que está colocando a Venezuela en una posición irreversible de verdadera fragilidad e indefensión que ellos mismos podrían detener si en lugar de contarnos refritos cubanos se pusieran a ejecutar planes de progreso, seguridad, educación, salud y bienestar en lugar de las fantasiosas lisonjas misioneras a la cubana que no tienen resultados concretos mas que el absoluto desastre que vemos en nuestra cotidianeidad.

Democracia Integral
http://www.democraciaintegral.blogspot.com
democraciatuya@gmail.com