martes, 14 de abril de 2015

El Acto de Amor de don Rodolfo Gonzalez - El Aviador - y la esperanza que enciende.


"Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos."
Juan, 15:13.

Rodolfo González - El Aviador – entregó su vida al tomar una trágica decisión nada carente de amor ni de valor – sino todo lo contrario - mientras penaba sin destino judicial cierto por la falta de un juicio justo y las presiones perversas y despiadadas que vemos con estupor ocurren con la anuencia de los llamados precisamente a promover la justicia y el debido proceso.

Según sus familiares, “El Aviador” tomó la terrible decisión ante su presunto e inminente traslado a un centro penitenciario de máxima seguridad en el cual sería puesto junto a la población penal en circunstancias y condiciones que podemos anticipar serían de mucha dificultad y precariedad. El Aviador no tendría allí ningún chance y por ello es aún mas perversa su tortura emocional. Tenía ¡64 años!, vividos en la aparente normalidad de la vida simple, tranquila y ordinaria alterada solamente por los hechos que lo llevaron a su trágico destino y que revelan no solo su calidad humana, sino su inocencia indiscutible de todo cuanto pudo haber sido acusado y enjuiciado.

¿Y cuál fue el delito de “El Aviador”? No lo sabremos jamás. A pesar de haber sido detenido durante los eventos de 2014 su juicio fue engavetado por una madeja de complicidades y perversiones muy claras e identificables por nombres, apellidos y patrimonio injustificables y tal como dice la ley penal venezolana toda acusación o juicio termina con la muerte del acusado. ¡Caso cerrado pues!

Además de otro caso inconcluso para la historia, “El Aviador” dejó familia y legado. Una esposa de muchos años, hijos y nietos quienes sufren y lloran incapaces de justificar cuerda y sensatamente la muerte de su ser amado, aunque por declaraciones públicas podemos intuir el heroísmo de quien lucía como un hombre común, cabeza de una familia típica y tradicional de esas de las que muchos sentimos estar perdiendo ante la trágica realidad revolucionaria.

Uno tiende a pensar que un hombre solamente se quitaría la vida voluntariamente en circunstancias de extrema fragilidad emocional y debilidad espiritual, incluso en un caso como este aún pendiente de investigarse si pudo haberse inducido al suicidio.

Pero en el caso de “El Aviador” se pueden leer motivos mucho mas nobles, valientes y heroicos producto de la ignominia de su tratamiento y la crueldad de quienes fallaron malamente en protegerlo, que hacen a su legado uno de gran dignidad y mucho valor cívico: 1) Quiso evitar que su caso se convirtiera en un ejemplo a seguir para el tratamiento a otros ciudadanos y jóvenes que también están en sus mismas circunstancias; 2) Quiso prevenir a su esposa y familiares de la vergüenza y la vejación al formar filas en las largas colas de degradación humana en que se traduce un día de visita en un penal venezolano; 3) Quiso acabar con el sufrimiento injusto de sus nietos ajenos a todo esto y que sin embargo crecerán con el estigma del familiar culpable sin juicio justo y sentenciado a priori por un régimen inescrupuloso que apartado del respeto al mas elemental derecho a la defensa condena sin juicio a la voz de sus altos representantes jurando así proteger la Constitución Nacional que en realidad pisotean con la excusa del amor patrio; y finalmente 4) Quiso proteger su propia integridad moral y física de un destino potencialmente incierto y mortal, alimentado por un ambiente violento que se revela en la inseguridad y la violencia como prueba del impune fracaso de este “proceso” que se mide en miles de muertos anualmente por causas nada naturales.

¡Acto de amor este el de “El Aviador”! que pagó con su vida el precio mas alto que pagan los héroes de hoy por darnos una realidad mejor a la que tenemos.

Su legado se me antoja sólido, firme, seguro; una chispa libertaria indómita que con su decisión se confirma la dignidad, el valor y el verdadero amor que tenemos los venezolanos, no el de aquellos que vociferan su amor vacío para la satisfacción de sus egos o proyectos sectarios y excluyentes, sino uno sencillo, humilde y callado que granito a granito aporta con su vida ejemplar un bloque inmenso que nos hace soñar con la Venezuela posible y que está entre nosotros en el regazo del abuelo o la madre amorosa, la pareja trabajadora, el joven estudiante y la familia tradicional que solo aspira una vida ciudadana tranquila, pacífica y segura, traicionada una y otra vez por líderes egoístas y ambiciosos que dicen amarnos pero que en realidad solo aman su propia existencia y están dispuestos a lo peor para alcanzar sus fines y propósitos, tan perversos como los métodos que  llevaron a “El Aviador” a encontrarse con su destino final.

Este último y solitario vuelo de “El Aviador” me invita a rezar por un encuentro espiritual con su creador que valore positivamente el amor de su gesto, le de paz a su alma y sobretodo nos deje un camino de luz a todos aquellos que intentamos retomar el camino de la paz en este país tan perdido, confundido y entrampado en una retórica revolucionaria que solo nos ha dejado muerte, pobreza, tristeza y desamor. Sus deudos tal vez no lo vean ahora, pero con el pasar del tiempo podrán sentirse cada vez mas orgullosos del gesto y valor de quien ofreció su vida por amor, sin apego y con verdadero sentido de protección, como el mejor de los padres de familia.

No auguro el mismo destino a otros en cuya maldad recae la verdadera responsabilidad del destino de “El Aviador” y a quienes solo les espera el olvido, pero cuyas conciencias penarán mas allá del fin de su tiempo. Y las consecuencias de su maldad la seguirán heredando quienes tendrán que cargar el bagazo de haber sido enrostrados descendientes de su cobardía, irresponsabilidad, ceguera y estupidez de creer que su verdad bien vale la muerte - de otros - por el solo hecho de pensar distinto.

Como hemos visto, les seguirá llegando su hora…

José Andrés Ponce
Democracia Integral
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viernes, 4 de abril de 2014

Es la educación un problema?, nhaaah!

Donde hay educación no hay distinción de clases.
Confucio (Filósofo chino, 551 AC-478 AC).

Cuando una sociedad no cree que su problema fundamental es la educación, tenemos una sociedad en verdaderos problemas. Y es precisamente la educación el problema que ha llevado a la sociedad venezolana a la situación actual y paradójicamente también la respuesta para la solución de los demás problemas que nos agobian.

Encuestadoras como Datos, Ivad, Hinterlaces, Datanalisis, etc, reportan que los venezolanos no ubican a la educación dentro de los primeros 10 o 15 problemas mas importantes del país. ¡NINGUNA! Claro que podemos darle muchas lecturas a esta realidad, incluso la de algunos burócratas farsantes y soñadores que creen que en Venezuela vivimos un milagro educativo, pero la que quiero resaltar y puntualizar aquí es el nivel de irresponsabilidad, indiferencia y desinterés de los venezolanos por uno de los valores y derechos humanos mas apreciados después de la vida y la libertad y como con tal negación condenamos a nuestros hijos a una sociedad oscura y de barbarie de la cual solo se quiere salir corriendo.

Anualice el monto del último recibo de pago por la educación de su hijo – no importa cual sea el nivel o grado – y divídalo entre la tasa del novísimo Sicad II (creo que es la mejor que aplica) y sabrá cuanto está invirtiendo usted en la educación de su hijo. Venezuela invierte alrededor de 3-4% de su PIB en Educación pero para nadie es un secreto que Venezuela no ocupa ningún lugar descollante, relevante, ni siquiera notable, en los cuadros de honor de los sistemas educativos del mundo. Para que tengamos una idea, los Estados Unidos (que por cierto no son el mejor modelo a seguir) invierte alrededor de 11 mil dólares anuales, por niño, en educación, sea privada o pública porque allá no es relevante esa diferencia. Europa invierte alrededor de 8 mil.

Cualitativamente hablando, todos los países que muestran avances importantes en cuanto al nivel y progreso en la educación muestran públicamente y comparten métricas de evaluación de niveles de habilidades y comprensión de lectura y matemática. En Venezuela el ministro Rodríguez desprecia esas métricas por “irrelevantes” mientras favorece la ideología y no muestra interés en medir o evaluar la situación y progreso educativo de nuestros hijos quienes muy tarde ya cuando llegan a la universidad desgraciadamente fracasan en un proceso salvaje de sobrevivencia al primer o segundo período cuando los filtros naturales de las exigencias académicas los hacen víctimas injustas de esta triste realidad o de la alcahuetería revolucionaria que los gradúa y les concede títulos de papel sin las destrezas necesarias para asumir los retos profesionales que ellos implican.

Si educáramos a nuestros niños no tendríamos que castigar nuestros hombres, decía el filósofo, algo que es extremadamente palpable en nuestra cotidianeidad. Un niño que crece sin aprender a pensar libremente, sin conciencia del bien y del mal, sin cultura y valores ciudadanos y sin conocimientos y destrezas que le permitan auto-procurarse el bienestar está condenado a ser presa fácil de las misiones lisonjeras del régimen o de la delincuencia, que si a ver vamos son dos caras de una misma moneda.

Hemos convertido a la educación en un negocio de cuarta categoría, pagando a nuestros maestros sueldos miserables y ofensivos que además de desconocer su valor social no estimulan la formación académica de mas educadores y que a veces son superados hasta por aquellos que se pagan a los freidores de papitas en los restaurantes de comida rápita. Exponemos diariamente a nuestros hijos en infraestructuras educacionales paupérrimas, sobrepobladas y con dotación escasa y de mala calidad y convertimos a los planteles en fuente de ideologización extrema del pensamiento único donde por acción o por omisión irresponsable aprendemos a desconocer la existencia del otro.

No toda la responsabilidad recae en la institucionalidad educativa. Los padres tenemos una gran responsabilidad en todo este caos e indiferencia pues nosotros mismos no hacemos los esfuerzos necesarios para dar a nuestros hijos ejemplos de civilidad y ciudadanía que ofrezcan un marco de referencia de valores distintos a los que exponemos con nuestro comportamiento presente, tanto el de nuestro liderazgo como el de quienes se alinean detrás de sus huestes ideologizadas que del lado que usted prefiera reniegan en su acción a nuestra condición de nación venezolana para forzarnos aceptar que debemos sobrevivir como parte, cofradía o comuna excluyente y sectaria que favorece solo a quien se pliega a la propuesta que corresponda según la dicta caudillista del líder supremo de turno y lado.

En Venezuela cualquier excusa es buena para interrumpir el proceso educativo de nuestros hijos. La primera decisión que nuestros burócratas y comunidades tomamos por cualquier situación es la suspensión de clases; sea por un evento natural, por un proceso electoral, por un duelo nacional, cualquier excusa es buena para atentar contra la fluidez del proceso formativo de nuestros hijos. Ni hablemos de los hechos recientes de inestabilidad política del país, donde las fuerzas en conflicto han sacado a los estudiantes de las aulas y los han convertido en la sangre que alimenta las oscuras ambiciones de la dirigencia que explota su inocencia.

Peor aún, hemos conspirado con la educación de nuestros adolescentes a quienes hemos expuesto a un bochornoso ejemplo de incivilidad, no solo por la acción de la protesta violenta, descontrolada y servil a intereses oscuros sino por la represión desmedida y asesina de quienes se niegan tozudamente a reconocer su fracaso y la incontenible realidad que nos acosa y nos alcanza.

Hemos expuesto a nuestros hijos a imágenes crudas y reales, pero a la vez patéticamente autocensuradas por medios sumisos, cobardes y miserables dispuestos a vender su dignidad por las famosas 30 monedas históricas.

Y hoy, como clímax de nuestra decadencia, amanecimos con la imagen de una turba impúdica, amoral, malhechora y depravada que expone a la humillación y al escarnio de la desnudez involuntaria y pública a un sujeto indefenso y abrumado por la canalla agavillada que actúa impunemente frente al Gobierno, la Guardia Nacional, la Policía Nacional y las Autoridades Universitarias, supuestos custodios y garantes de la paz y la preservación de los valores sociales y educativos. ¡FARSANTES!

Para enseñar a los demás, primero hay que hacer algo muy duro: hay que enderezarse uno mismo, decía Buda. Mi llamado es a los padres de todos los frentes, incluso los de esos vándalos, para tomar conciencia de nuestro problema fundamental como país, nación y sociedad y dejar a un lado el vernos el ombligo y comenzar a pensar en como educar la verdad poética de que cuando se tiene un hijo, se tienen todos los hijos y con ninguno pueden meterse ni física, ni mentalmente.

Nelson Mandela dijo que la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo. Si usted le pregunta a los daneses, los coreanos, los japoneses cuales fueron las 3 claves de su milagro económico y social, ellos dirán al unísono: “educación, educación y educación”.

Si no lo vemos, no lo lograremos…

José Andrés Ponce
Democracia Integral
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lunes, 24 de marzo de 2014

El gordito y El Modelo.


Como en el cuento del gordito aquel que luego de muchas dietas y ejercicios llegó a la conclusión de que su problema no era el exceso de peso sino la falta de altura, el régimen impone su ley buscando excusas donde no existen para justificar su fracaso y calentura.

La revolución bolivariana que tantas simpatías generó a finales de los 90s degeneró en Socialismo del Siglo XXI que en camino a su definición tomó la playa de Machurucuto que por tanto tiempo evitamos se invadiera y penetró buena parte de la sociedad civil gracias a la conchupancia de militares cubanoines y socialistas tiranoides que buscan re-editar episodios oscuros de nuestra historia, disfrazados de reivindicadores de una masa que en realidad exprimen sin piedad aprovechándose del amor a quien sentían ungido para llevarlos a navegar hacia el mar de la felicidad, aunque haya sido para ahogarse en la orilla.

Vendieron muy bien la idea del maná celestial por la vía de misiones lisonjeras y holgazanas con la intención de darle palo a la pobreza – pero a la de ellos - en forma de comisiones, sobreprecios, contratos a dedo sin control previo ni posterior, colocando piedras fundacionales que se repiten con cada ejercicio presupuestario, otorgando créditos adicionales para inversiones deficitarias por defecto, haciendo manipulaciones cambiarias donde siempre el Estado pierde, etcétera,  todo, ante la vista gorda de una vindicta pública y una defensoría del pueblo que igualmente reditúan su inacción gastando sabroso allende los mares.

Durante 15 años hemos escuchado excusas mas absurdas que las del gordito de la historia, que solo por la ignorancia provocada por la deseducación intencional como ingrediente revolucionario se pueden aceptar, aunque en realidad hayan llegado al límite de lo grotesco y de lo obsceno.
                                                                                
Según el régimen actual aquí no hay escases sino que ahora comemos mas; no hay desabastecimiento sino que las protestas impiden la distribución; no hay inflación sino que crecemos a paso de vencedores; no hay corrupción sino inocentes funcionarios víctimas de tentaciones diabólicas; la inseguridad es una sensación y los muertos no se cuentan; los hospitales no son inoperantes sino que ahora el pueblo se enferma menos; los puertos no están vacíos por la parálisis económica sino que ahora son mas eficientes; la protesta de calle es solo una conspiración imperial por arrebatarnos el petróleo; las torturas no son sino muestras de amor de la GNB a su pueblo; los empresarios que paran operaciones y despiden a sus trabajadores son parte de la guerra económica y se lleva la medalla de oro aquella que declara que, aunque reconocen todos los males mencionados, ¡Tenemos Patria!

Con un afán enfermizo por desconocer la mitad del país que se les opone consistentemente desde hace 15 años, pretenden imponernos como Ley de la Patria a un Programa Político fallido y ante la reacción de protesta generalizada invitan a un dialogo de paz condicionado al marco de ese sistema como para perpetuarse en el poder, insistiendo en clavarnos “El Modelo” sin claudicar, aunque es precisamente el modelo lo que hay que cambiar.

Un Modelo vil que sobrepone al Estado sobre el Individuo, la Propiedad Colectiva sobre la Propiedad Privada, la Educación Ideológica sobre la Educación Libre, el Culto a la Personalidad sobre la Libertad de Culto, la Censura sobre la Libertad de Expresión y que en una dinámica sorda y excluyente de la disidencia, entre otras maldades, luce destinado a fracasar otra vez.

Lo peor de todo es que el Modelo que pretenden legalizar es el mismo que no han podido cumplir ellos mismos y que con un descaro solo visto en tiempos de esta revolución lo único que han hecho es cambiarle de nombre y prometer que “ahora si van a comenzar a ejecutar”, tirando 15 años de destino colectivo a la basura.

Lo que los autores del Plan de la Patria no entienden y se niegan a reconocer es que “El Modelo” falla exactamente por la misma razón que falló el modelo reemplazado: ¡ES EXCLUYENTE! Y no alcanzaremos la felicidad colectiva soñada por Bolívar actuando en pro de una mitad de la sociedad, porque naturalmente la otra mitad - sin excepción – eventualmente se levantará en protesta.

La generación del 58 se dedicó a construir una democracia institucional a la par que sus padres fundadores se dedicaban a evitar la penetración castro-comunista aliada con logias militares que hicieron causa común en la apuesta al fracaso democrático y que gracias a la conchupancia partidista se consumó con la exclusión masiva de lo que los jerarcas revolucionarios de hoy llaman pueblo y quienes erigidos como jefes de la V República no han hecho sino un quítate-tu-pa-ponerme-yo conculcando los poderes y acabando con la institucionalidad, excluyendo a los otrora excluidores y triturando de nuevo la esperanza popular después de saquear las arcas públicas y crear una nueva generación de futuros exilios de oro.

La posibilidad de la evolución cultural hacia el reconocimiento recíproco y el progreso colectivo de Venezuela estará truncada mientras rindamos culto al caudillo y promovamos salidas forzadas por liderazgos mesiánicos que prometen amor eterno cuando en realidad esconden intereses oscuros y personalistas de darle una patada a la pobreza propia y de beber de la fuente embriagante del poder absoluto, defraudando al colectivo que logran convencer y subyugar.

Tampoco tendremos éxito permitiendo que unas élites auto-designadas y persuadidas de ser escogidos por poder divino se erijan como representantes incuestionados e incuestionables del clamor popular de una patria que es común, por el solo hecho de colgarse en su pecho la estirpe mantuana o apadrinarse bajo la cobija segura del poder económico o endilgarse un gran pedigree refrendado con títulos académicos otorgados por prestigiosas escuelas que con su rimbombante abolengo promueven su agenda a través de sus avezados discípulos que muchas veces sucumben a los melosos toñequeos que les hacen olvidar fácilmente a quienes están llamados a representar.

En el albor de la nueva realidad que estamos viviendo Venezuela tendrá que levantarse sobre el rastro destructor de los tiranos saqueadores de ayer y hoy, estremecida por los gritos de dolor y llanto de madres que ven caer a sus hijos en la búsqueda de un mejor destino; y son precisamente los jóvenes de esta generación quienes deben asumir con valentía el reto de dibujar “El Modelo” de una república nueva y distinta a las ya fracasadas donde el norte sea reconocimiento común y entregarse a trabajar porque el interés colectivo sea lo honroso, aún teniendo que dar la espalda a sus mentores que desde ambas retaguardias aguardan sedientos por la sangre que jamás pusieron y que hoy seguramente como siempre, una vez mas, intentarán utilizar la fuerza y la energía juvenil como plataforma de lanzamiento de sus propias agendas y oscuros intereses.

Hago votos porque llegue la luz nos llegue sin perder el foco de la reconciliación y del reconocimiento recíprocos como la alternativa viable a lo que estamos viviendo…

José Andrés Ponce
Democracia Integral
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lunes, 17 de marzo de 2014

El SICAD II también fallará


¿Por qué? Es muy simple, porque una vez mas Nelson Merentes se aleja de los fundamentos económicos básicos y patrocina un mecanismo oscuro y sin el sentido económico que se le atribuye. Y al igual que el Sitme y el Sicad, está destinado a fracasar, luego de parir una nueva camada de futuros acaudalados y perseguidos que se refugiarán con sus capitales en la ciudad de costumbre.

Es incomprensible ver como una y otra vez los economistas revolucionarios se empeñan en ignorar que un mercado libre de divisas responde a reglas muy básicas y fundamentales. La clave es el “Arbitraje”, que en términos simples implica comprar barata y vender cara una divisa, basándose en las distorsiones de precios, y hacer la ganancia consecuencial. En los mercados FOREX el arbitraje es lo que ayuda precisamente a equilibrar el poder de intercambio entre divisas y de esos desequilibrios derivan buena parte de las políticas monetarias y macro de las economías libres del mundo. Las virtudes del mecanismo se pierden cada vez que se manipula o interviene como se colige pretende el BCV al leer el Convenio 27.

En Venezuela, el artículo 9 de la Ley de Régimen Cambiario y el Convenio Cambiario No. 27 aspiran crear un mercado de libre convertibilidad de divisas bajo el acrónimo de SICAD II, un mecanismo de mercado cuya intención es subordinarlo a la libre oferta y demanda y de supuesta participación abierta en el que se sus actores podrán participar activamente en ambas puntas, como compradores o vendedores y cuyo objetivo macroeconómico parece ser bajar el dólar libre (antiguo innombrable) a niveles que según reportan fluctúe entre 25 y 40.

¡Y lo harán! Artificialmente como nos tienen acostumbrados, pero lo harán.

Lo que no creo se logrará será hacer desaparecer el otrora innombrable, que se continuará cotizando al son del mercado SICAD II a múltiplos de la tasa efectiva del día porque nadie espera que la oferta de divisas podrá satisfacer la demanda y es lógico reconocer que nadie sería tan estúpido (ningún privado esto es) como para vender sus divisas a una tasa artificial de entre 25 y 40 cuando las puede colocar libremente por el doble. Así de simple.

El mecanismo anunciado para este mercado es tan opaco como el establecido por su hermano mayor. De la simple lectura del Convenio 27 se desprende que el BCV se reserva el derecho a intervenir en cualquier momento, léase esperar que se hayan presentado todas las ofertas firmes de compra y venta de divisas del día, para decidir cuantos dólares y a que precio se inyectará para que la tasa promedio ponderada del final del día responda a los caprichos del régimen.

Así pues, imaginamos a un Nelson Merentes con su tableta Canaima en mano al último minuto del cierre del mercado, llenando las variables de intervención del BCV que determinarán el dólar SICAD II (monto y tasa), fijando artificialmente la tasa efectiva del día y materializando lo que de por sí sería ilícito en un régimen de libre convertibilidad como prometen los pregoneros será este mecanismo.

¿Dónde está la tentación con el SICAD II? De la lectura del convenio se deduce la posible manipulación del mercado que de la mano de Merentes se ejecutaría. Si bien es cierto que los compradores y vendedores de divisas deben anunciar sus posturas firmes y definitivas con anticipación y que podemos presumir que la demanda superará la oferta, al final del día la tasa promedio ponderada SICAD II será calculada en función a las operaciones efectivamente transadas, es decir, en aquellos montos y cantidades cuyas ofertas coincidan y no necesariamente con el mejor postor, reservándose el BCV el derecho de intervenir en cualquier momento (léase hasta el final de la jornada).

Aquí reside lo crítico de todo esto: si el BCV – como lo establece el Convenio – conoce en tiempo real cuales son las posturas de oferta y demanda - con anticipación - y además tiene el control opaco de la cantidad de divisas que inyectará en la puja diaria del preciado maná clorofilado, entonces Merentes y compañía podrán manipular la tasa efectiva final tanto a la baja o al alza como sus intereses quieran, incluso susurrando a los amigos de la revolución la clave para acercarse al mingo cambiario con toda la precisión que el “inside trading” les facilita por las reglas y mecanismos establecidos en el mismísimo Convenio.

Nada de lo publicado hasta ahora sobre el SICAD II da luces de transparencia en este mercado, y hasta el momento de publicación de esta nota no sabemos de instructivos mas esperanzadores. Mas allá de las declaraciones de Rafael Ramírez quien lamentablemente no es muy famoso a la hora de dar información transparente en los ámbitos de su competencia, o de Merentes que no le atina ni a sus propios pronósticos macroeconómicos aún controlando sus factores, no hay nada que indique que este mercado será ortodoxamente libre. Todo lo contrario, el régimen está acostumbrado a una opacidad tal en los procesos establecidos para el acceso a divisas que uno llega a pensar que estas asignaciones se harán a dedo y al mejor amigo en lugar de la propuesta de mercado y al mejor postor.

¿Se imagina usted amigo lector cuanto dinero se puede hacer acertándole con precisión al precio del día, sea en alza o en baja, cuando se conoce de antemano cual será la tasa promedio ponderada final? Los 20 mil millones “extraviados” del Sitme – que por cierto cuya lista de beneficiarios está todavía en las manos firmes y privadas de Ramírez – se quedan como bebés de pecho cuando se tiene el poder de manipular un mercado libre que se anuncia de unos 30 millones diarios (150 semanales o 7 mil ochocientos al año) en el cual se podría ganar diariamente la modesta fluctuación normal de (digamos arbitrariamente) un 5% de variación, esto además sin las consecuencias penales para quienes reciban los “datos de oro” de los arquitectos del valor del dólar SICAD II.

Mis amigos me dicen que yo soy muy negativo y desconfiado, a lo cual les digo, como publiqué en Mayo del 2010 cuando Merentes estaba detrás de la Ley de Delitos Cambiarios y la subsecuente creación del SITME, que es verdaderamente vergonzoso ver como nuestro país es presa fácil del juego cómplice de las autoridades monetarias y ciertos agentes disque económicos para saquear las arcas del Estado con una impunidad que da coraje.

Ver una y otra vez como bajo el subterfugio de políticas públicas se implementan mecanismos de transacción de divisas que utilizan a la raquítica gallina de los huevos de oro de PDVSA para el enriquecimiento fácil de unos pocos privilegiados cuya virtud conocida es la de expertos catadores de las flatulencias del Caudillo de turno realmente llena de indignación, especialmente ahora cuando estas prácticas se hacen hoy en perjuicio de un pueblo revolucionario y supuestamente privilegiado que es engañado frente a sus narices como alguna vez lo hiciera Colón y sus secuaces e históricamente lo han hecho las huestes trepadoras que como rémoras se enchufan a la aleta de Tiburon 1 cada vez que un Caudillo se instala en el poder.

Y les prometo, de verdad, como me dijera aquél crítico, que me encantaría estar equivocado…

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martes, 11 de marzo de 2014

Diálogo de Sordos


La reciente convocatoria a Palacio en el marco del llamado presidencial a una Conferencia de Paz me recordó mucho el almuerzo dominguero de “Las Tías Cuatricentenarias” de mi esposa, quienes sentadas en la Sala luego del suculento festín preparado por ellas mismas realizaban su ritual semanal de comentar la realidad nacional percibida a través de sus ojos cansados o de la línea editorial de las ediciones dominicales de entonces como si no fuera cosa de ellas.

La dinámica predecible y repetitiva de Luisa, Laura, Isabel y Elia era muy similar a la que vimos en la Conferencia de Paz entre Alcaldes, Gobernadores, Empresarios, Periodistas, Actores y demás auto-designados representantes del pueblo. Como representantes de la familia, sentadas en su puesto fijo en las poltronas del gran salón, iban y tomaban el cuerpo preferido de la edición dominical y comenzaban un diálogo simultáneo que era una mezcla de las noticias del cuerpo en mano, lo bueno y lo malo de la sazón del día, recuerdos de niñas, jóvenes y adultas mezclados con una dosis de nostalgia por su análisis de la realidad de esa semana plasmada en los diarios, aunque el verdadero fondo del asunto fuera dejar que la sazón se asentara en el cuerpo y la velada fuera de solaz relajación.

Asimismo, vimos en Miraflores a una supuesta representación de la sociedad civil, invitada quien sabe como y porque, tomar su turno en el podio para hablarnos de su historia y los intereses que pretendían representar en la conferencia, comentar la realidad como si no fuera cosa suya ni tuvieran nada que ver con ella y proponer lo que de acuerdo a su visión e intereses es lo que debe ser la realidad colectiva nacional, en la esperanza de calmar los ánimos en la calle y de lograr bajar el calor de las consignas que auguran tiempos difíciles otrora superados y que no queremos volver a vivir jamás.

Era fascinante y delicioso ver a las tías hablar a la vez; parecía que se escuchaban y hasta contestaban y siempre quedaba encantado al ver como vinculaban sus historias con los acontecimientos del Cuerpo que les tocó ese domingo. Aunque sabíamos que siempre hablarían de lo mismo, cada semana escuchábamos una versión adaptada al hecho noticioso de cómo Luisa recordaba al benemérito trucando carreras en el Hipodromo de El Paraíso para complacer a la hija de su compadre; o de cómo Elia rechazó la promesa nupcial de un futuro expresidente para entregarse al “esposo” y vivir en Italia hasta que una viudez de bonanza la hizo parecer la tía mas atractiva de las cuatro; o de cómo Isabel y Laura sortearon historias de amor y dolor para reconciliarse con su soltería y luego de carcajadas y una que otra lagrimita el salón se llenaba de los ronquidos presidenciales de Laura quien con la prensa en el pecho y un gesto amable al techo indicaba que la jornada había terminado, aunque solo hasta el domingo siguiente.

Llamar a una Conferencia de Paz cuyo único fin es calmar la calle, solicitar la presencia de una representación cómoda, acomodaticia o sin alternativa a la sazón del régimen para ejecutar un diálogo de sordos y supuestamente poner sobre la mesa lo que ya es un hecho notorio y comunicacional como si fuera un parte de novedades de quienes se hacen los sordos como viejas de salón, sencillamente, fue un espectáculo mas de esos que la revolución nos tiene acostumbrados cuando se le enreda el papagallo y sacan el disfraz del diálogo y la reconciliación.

Nadie que viva en Venezuela necesita una Conferencia de eruditos para explicarnos los males que nos afectan. A menos que usted sea uno de esos privilegiados que vive en una realidad trucada y virtual que el poder político y hegemónico de una logia militar ha disfrazado de revolución popular, la inseguridad, el desempleo, el desabastecimiento, la crisis de salud, educación, infraestructura, la corrupción y la desinstitucionalización de la república son hechos que acechan nuestra paz y que han devenido en las acciones de desesperación a gritos de estudiantes que con tan poco tino ha manejado el régimen.

Nadie tiene que sentarse en una Mesa Técnica o de Dialogo para discursear con los causantes de este drama que vivimos en revolución sobre los orígenes de la crisis, que no es otra distinta que la terca implementación de un modelo ideológico fracasado, ejecutado por funcionarios torpes y corruptos, manipulado a través de consignas de amor mesiánico de un héroe redentor que se murió en el intento y que a pesar de intentar mantener la llama viva de la revolución sus nefastos efectos se nos vienen encima como avalancha terca que responde a leyes naturales por encima de las consignas y patrañas o de la creatividad de algunos para planchar la arruga.

Aquí no hay diálogo ni habrá dialogo sincero hasta que los revolucionarios no reconozcan que los males que nos aquejan hoy son producto de su propio y estrepitoso fracaso. A los socialistas del siglo XXI como a los comunistas del siglo XX se les hace muy incómodo soltar prenda, aunque después tengamos que oír lamentos al estilo del trovador Silvio Rodríguez reconociendo que hace mucho tiempo se debió dejar atrás la insensatez de querer lograr resultados distintos haciendo lo mismo.

El diálogo que todos aspiramos no podrá darse sin eliminar las cortinas de humo creadas por bombas lacrimógenas o por ofertas financieras decadentes de limosnas lisonjeras que intentan comprar conciencias pero solo ocultan o pretenden ocultar la realidad económica y la corrupción subyacente que a tantos pocos ricos ha hecho la revolución; mucho menos con denuncias de conspiraciones globales e internacionales como subterfugio para evitar reconocer las propias torpezas como gobernantes de turno.

Menos aún será posible el diálogo cuando ciñen la daga al cuello del contrario a la vista de sus hijos y apretando tanto que se escapa un hilillo de sangre mezclado por el sudor del esfuerzo inútil y las lágrimas de quienes lamentan la partida temporal o definitiva, pero involuntaria, del amigo, hermano, familiar de una tierra que es por derecho de todos y para todos.

Invitar a una Conferencia de Paz para dialogar sin claudicar (Aristóbulo dixit) y enmarcada en el confín hegemónico, sectario y excluyente de un Plan de la Patria con ínfulas de ley por el capricho de quien maneja el poder de la representación de la mitad de un país con ánimos absolutistas, gruñones, amenazantes y en desprecio del Estado de Derecho es tan falaz como creer que alguna vez las viejitas del recuerdo se entendieron veramente.

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