miércoles, 22 de junio de 2011

“La Asamblea y los guerrilleros desaparecidos: Nueva cita con la historia”


El show mediático que está dando la Asamblea Nacional sobre “los guerrilleros desaparecidos de la IV República” muestra la peor cara de la revolución y la parálisis dramática de los que asumen la oposición a la misma.

Por un lado, la bancada oficialista abusa de la memoria de las víctimas fatales de las guerrillas sesenteras y del dolor de sus deudos con fines estrictamente políticos, sin un verdadero ánimo reconciliatorio, sino con el propósito de promover el odio ciudadano como método del discurso, atacando a la oposición y queriendo vincularla con los protagonistas de entonces y las organizaciones que aquellos representaban.

Por el otro, vemos a una oposición que en voz baja hace silencio cómplice y de “yo no fui”, renunciando a su compromiso frente a la historia de defender la democracia y la institucionalidad evidentemente destruida por la revolución chavista.

El derecho humano a la vida y la libertad, que es universal y absoluto, está incuestionablemente por encima de todo proselitismo político; así, todo ciudadano que haya perdido su vida en ejercicio o defensa de sus derechos, y sus deudos, deberían tener todo el respaldo social e institucional que descubra la verdad tras su muerte, tortura y sufrimiento, identifique a los responsables y condene a los culpables.

Una Asamblea digna y una supuesta Comisión de la Verdad con un verdadero ánimo reivindicatorio deberían honrar la vida de “todos” aquellos que la perdieron injustamente por oponerse tanto a un régimen abusador, cualquiera sea su origen y color, como a aquellos que atentaron contra las libertades civiles y ciudadanas claramente consagradas en la Constitución (de esta y cualquier otra república).

Toda acción en contra de la institucionalidad democrática debe ser considerada igual de grave, sea la del 45, la del 58, la del 92 o la del 2002 o la que el lector prefiera; pero en un Estado democrático, social, de derecho y de justicia, debería juzgarse y medirse a “todos” con la misma vara.

Yo le preguntaría al Presidente de la Asamblea Nacional si acaso él cree que los llamados desaparecidos de las guerrillas y los muertos de ese tiempo son mártires mas dignos o de mejor estirpe y clase que aquellos que murieron en manos de los esbirros de la dictadura, o aquellos que murieron víctimas de los golpes de Estado de los 90s, incluso que aquellos que murieron como consecuencia de los hechos devenidos del 11 de abril de 2002 hasta hoy.

Desaparecidos, torturados, fallecidos y hasta los victimarios son todos víctimas de la incapacidad de nuestros líderes de conducir nuestro destino común por los caminos de la justicia y la promoción de la institucionalidad y del Estado de Derecho como el mecanismo mas válido y viable para lograr la defensa de los valores universales y la reivindicación de los derechos individuales.

Este debate es una manipulación oportunista de la memoria y del dolor de las familias de los desaparecidos para atacar políticamente al pasado, sacar provecho al presente y no entrarle de frente a la angustiosa realidad que nos ocupa, peleando contra un pasado al que además no le darán la verdadera oportunidad de defenderse, cual victimarios de las víctimas que hoy pretenden reivindicar.

Se pierde así una nueva oportunidad para encarar la historia con sentido de justicia, transcendencia, progreso y reconciliación; veremos con dolor y vergüenza como se utilizará una mayoría espuria que con vocación totalitaria impondrá una agenda que si bien tiene méritos, será injusta, parcial y en el mejor de los casos producirá sanciones políticas sin efecto real, mientras que víctimas y culpables continuarán a la espera de una justicia que en esta oportunidad tampoco llegará.

Como según la ética revolucionaria el fin justifica los medios, el fin último es ocultar la realidad presente y en su alcance utilizan como medio la memoria de sus propios dolientes; por eso se abre un debate parcial que en el mejor de los casos producirá resultados parciales, con lo cual se estará conjurando una nueva cita histórica con la injusticia, la mentira y la manipulación de las mayorías en perjuicio de las minorías, donde los acusadores de hoy terminarán siendo los acusados del futuro, si es que acaso entonces no aprendimos la lección.

Así como la evolución de las naciones se mide en función al trato que se le da a sus presos, la salud de la democracia se mide en función al respeto que las mayorías ofrecen a las minorías.

¿Descubrirá eso la inminente Comisión de la Verdad?

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce
Democracia Integral
http://www.democraciaintegral.blogspot.com
democraciatuya@gmail.com

viernes, 21 de mayo de 2010

“Las bandas de Merentes eliminan las Casas de Bolsa, toman el control total del mercado de divisas y asumen el Monopolio del Dólar Paralelo”.


Aunque el titular anterior parezca tomado de la Sección de Sucesos del diario Ultimas Noticias, en realidad resume la mas reciente de las políticas monetarias anunciadas por el Banco Central de Venezuela y Ministerio de Finanzas, como consecuencia de la promulgación de la reforma de la Ley de Ilícitos Cambiarios.

Como en todo acto de improvisación, en la rueda de prensa ofrecida por Merentes y Giordani el 18 de mayo se dijo mucho y se mostró poco; tan poco, que tendremos que esperar algo así como 2 semanas para ver materializar la acción de las bandas y así poder decir “… te lo dije – ni con bandas (al menos no con este tipo de bandas) evitarán la especulación mientras el mercado requiera mas dólares que los que se oferten …”, que es muy fácil anticipar de la simple observación de los acontecimientos recientes.

Mas allá de la política monetaria revolucionaria cuyo objetivo pareciera ser “vender el sofá para no ver aquello que no se quiere ver”, la realidad que ella muestra es mucho mas concreta. En esencia, estamos ante una mezcla de 2 posibilidades: estamos requiriendo mas divisas de lo prudente o estamos recibiendo menos divisas de las necesarias. Como siempre, es una combinación de ambas y en ambos extremos hay un factor común – la mano del poder supremo que actúa sin oír razones, por mas buenas que sean sus intenciones.

La devaluación del 11 de enero de 2010 puso en evidencia la ecuación suicida de los últimos años: Menos ingresos por exportaciones petroleras + cero inversión extranjera que tenga “las que te conté de acero” como para invertir en estos tiempos + un gasto fiscal, y no tan fiscal, desbordado, sin controles e impúdico + una caída en los ingresos por la debacle en la actividad económica privada = un régimen buscando culpables donde no están, haciéndole fintas a su sombra y validando la definición de la Estupidez, de Einsten, aspirando resultados distintos haciendo lo mismo (para referencia histórica, solo tenemos que ver los últimos meses del gobierno de Lusinchi y los primeros de Perez II y cual videntes podríamos predecir el origen de algunos de los dolores de cabeza presidenciales y en cierta manera una posibilidad de un futuro no muy lejano).

La camisa de fuerza que se autoimpone el gobierno por pensar – y actuar - como si fueran comunistas que odian la actividad privada, aborrecen las leyes del mercado, renuncian a la posibilidad de que los recursos en manos privadas sean mas eficientes y sobretodo contaminan con ira todo lo que huela a reconciliación, terminará por sofocarlos y en la violencia natural del sofocón tentarlos a cometer errores que solo esperamos que notas como estas los compelan a no hacerlo, aunque solo sea para darle gusto al verbo presidencial anunciando que la economía no cayó, cual lago que crece por obra de la naturaleza o red eléctrica que alumbra por la luz de la paciencia de quien no entiende que las cosas no tienen porque seguir así, sino que pueden ser mejores.

El problema cambiario no lo va a resolver la banda de Merentes por una razón muy sencilla: no hay suficiente oferta de dólares para satisfacer la demanda. Cuando mucho, otra vez Merentes (y su banda) será germen de una nueva oligarquía oportunista que capitalizarán como buitres en la oportunidad especuladora de la escasez, porque aquellos que tengan la “fortuna” de acceder a los dólares provistos por la banda, serán quienes luego les encuentren salidas muy rentables al ofrecerlos al natural mercado emergente de excluidos que a cualquier precio, incluso mas negro que verde, intentarán adquirir las divisas que en definitiva marcarán la referencia de lo acertado o no de las políticas impuestas, precisamente de esos nuevos intermediarios y amigos del presente que serán probablemente quienes se conviertan en los futuros perseguidos y culpables.

Lo mas difícil de todo esto es que el destino, como siempre, es implacable y parece ser inevitable, porque Merentes y Giordani, cual alacranes de la historia que le piden al sapito los ayude a cruzar el río, se manifiestaron como lo hicieron el pasado 18 de mayo conforme a su naturaleza. A los venezolanos solo nos queda buscar maneras de no terminar como los sapitos del cuento.

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce

jueves, 20 de mayo de 2010

Por una Democracia Integral

He disfrutado y aspiro poder seguir disfrutando plenamente mi vida privada, pero es imposible permanecer anónimo ante nuestra realidad nacional. Es imposible ser venezolano y permanecer indiferente frente a nuestro drama social y frente al rumbo que toman nuestras libertades civiles.

Todos somos hijos de esta tierra y nuestro destino como nación está unido mas allá de nuestra voluntad individual. Nuestro país está fracturado y como todos los venezolanos de cualquier frente, me he preguntado de infinitas formas: ¿Qué nos pasa?

He formulado infinidad de respuestas a todos los problemas que nos aquejan; ellas siempre me llevan a reconocer una realidad nacional: No somos demócratas.

Nuestra percepción de la realidad está ligada a hechos que percibimos de acuerdo con nuestra experiencia individual, influida a su vez por paradigmas que nos permiten valorar esos hechos. Así, la realidad individual es tan vasta y variada como individuos hayan, quienes utilizan su experiencia, valores y paradigmas para responder a los retos que ella presenta.

La realidad colectiva es un tanto mas compleja, porque se compone de la sumatoria de realidades individuales que sobre hechos concretos perciben grupos sociales y que producen combinaciones de realidades colectivas tan variadas como grupos existan.

La realidad nacional es un producto mucho mas complejo, que cuando es sano, deriva de la sumatoria de todos esos factores que componen las realidades individuales y colectivas de la nación.

El fracaso de la democracia, y por ende el interminable ambiente de conflicto e insatisfacción social que desborda al país una y otra vez, es producto de nuestra intolerancia e incapacidad histórica para sumar realidades; de nuestra predisposición insana a rechazar todo aquello que amenaza nuestra percepción individual de la realidad y de nuestra absurda pretensión igualmente histórica de imponer una visión individual de la realidad como si fuese la realidad nacional.

Aunque no parecemos aprender la lección, el destino ha sido siempre el mismo. Tarde o temprano, terminamos pasando por estados de conmoción social, unidos a rebeliones, revoluciones y procesos constituyentes y reconstituyentes que, por no estar basados en la integración de esas realidades, terminan implosionando nuevamente.

No es fácil ser objetivo cuando se afectan los intereses individuales, pero tampoco se puede ser subjetivo positivamente sin desarrollar una actitud empática hacia los intereses de los demás. Es la única manera de avanzar con certeza hacia un futuro mejor para todos.

La democracia integral es el sistema que crea pacíficamente una realidad nacional sumando las realidades individuales y colectivas de una nación. Pero la democracia integral no es un concepto abstracto; la democracia integral es el producto de actitudes individuales, grupales y colectivas tendientes a producir una realidad nacional prometedora para todos los factores participantes.

“Democracia Integral” es una iniciativa que aspira a convertirse en promotora del desarrollo de la Democracia Integral, a través de la promoción y el desarrollo integral del individuo y su entorno, que permita a su vez desarrollar una conciencia colectiva para la promoción de la justicia, el progreso, la felicidad y el bienestar, como fundamentos de una realidad nacional que integre la visión colectiva e individual de todos los ciudadanos.

Esta es la invitación que hago a todos aquellos interesados en sumar y multiplicar esfuerzos para integrar una democracia para todos…

En el camino de la democracia, la democracia es el camino.

José Andrés Ponce

Democracia Integral

democraciatuya@gmail.com

http://www.democraciaintegral.blogspot.com